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Derecho al Desarrollo

Patricia Tarre Moser

26 ago 2026

En este episodio conversamos con Juana María Ibáñez Rivas sobre el derecho al desarrollo a 40 años de la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre la materia. Analizamos su dimensión individual y colectiva, su relación con los derechos civiles, políticos, económicos, sociales, culturales y ambientales, así como el papel de la participación de las personas y los pueblos en la definición de su propio desarrollo y el trabajo del Mecanismo de Personas Expertas de las Naciones Unidas para impulsar su protección.



Para escuchar el episodio completo dale click aquí



Cuando hablamos de desarrollo, es común pensar inmediatamente en crecimiento económico, inversión, infraestructura o grandes proyectos productivos. Sin embargo, desde la perspectiva de los derechos humanos, el concepto es considerablemente más amplio.


En 2026 se cumplen 40 años de la Declaración de las Naciones Unidas sobre el Derecho al Desarrollo, adoptada en 1986. Este aniversario ofrece una oportunidad para volver a una pregunta que sigue siendo fundamental: ¿qué significa realmente tener derecho al desarrollo?




Un derecho que conecta todos los derechos humanos


El derecho al desarrollo tiene una característica particular: se encuentra en la intersección entre los derechos civiles y políticos y los DESCA.


La Declaración sobre el Derecho al Desarrollo lo reconoce como un derecho inalienable y parte de la misma lógica de interdependencia e indivisibilidad que caracteriza a los derechos humanos.

Esto significa que el desarrollo no puede reducirse únicamente al crecimiento económico.


Puede involucrar el acceso a la alimentación, la vivienda, el trabajo, la propiedad o los recursos naturales, pero también derechos vinculados con la participación política y la posibilidad de intervenir en las decisiones que afectan a una comunidad.


Por eso, el derecho al desarrollo permite observar de manera especialmente clara una de las ideas centrales del derecho internacional de los derechos humanos: los distintos derechos no funcionan de manera aislada, sino que dependen unos de otros para garantizar una vida digna.



Personas y pueblos deben decidir qué significa desarrollarse


Una de las características más importantes del derecho al desarrollo es su doble dimensión individual y colectiva. La Declaración protege tanto a las personas como a los pueblos y reconoce que ambos deben participar activamente en la definición de su propio desarrollo. Esta participación cambia completamente la manera de entender el concepto.


El desarrollo no debería ser algo que simplemente se impone desde fuera. Las personas y las comunidades deben poder participar en la definición de aquello que consideran desarrollo económico, social, político, cultural o ambiental.


Las personas y los pueblos tienen tres papeles fundamentales: participar, contribuir y disfrutar del desarrollo.

Esto resulta especialmente relevante frente a proyectos de extracción o explotación de recursos naturales.


Para algunas comunidades, la palabra “desarrollo” puede asociarse precisamente con intervenciones externas que afectan su territorio o su forma de vida. Frente a ello, el derecho al desarrollo plantea una idea diferente: son las propias personas y los pueblos quienes deben participar en la definición de lo que significa desarrollarse para ellos.



¿Qué hace el Mecanismo de Personas Expertas?


El Mecanismo de Personas Expertas sobre el Derecho al Desarrollo es un órgano subsidiario del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas creado en 2019.


Está integrado por cinco personas expertas provenientes de distintas regiones del mundo y funciona principalmente como una especie de brazo académico del Consejo de Derechos Humanos. Su trabajo se concentra en elaborar estudios temáticos, identificar buenas prácticas y ofrecer insumos sobre el contenido y alcance del derecho al desarrollo.


Entre los temas que ha estudiado el Mecanismo se encuentran:

  • Los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

  • Igualdad y no discriminación.

  • Cooperación entre Estados.

  • Participación de las mujeres.

  • Cambio climático y financiamiento climático.

  • Inteligencia artificial.

  • Derechos culturales.

  • Paz y seguridad.


A diferencia de otros mecanismos de Naciones Unidas, no tiene como función principal recibir denuncias individuales o intervenir ante situaciones concretas de violaciones de derechos humanos. Su objetivo es más académico: identificar buenas prácticas y producir conocimiento que pueda orientar a los Estados y al propio Consejo de Derechos Humanos.



Un derecho reconocido de distintas maneras

Aunque la Declaración de 1986 continúa siendo el principal referente internacional, el derecho al desarrollo también ha comenzado a aparecer, directa o indirectamente, en distintos sistemas regionales de derechos humanos.


En el Sistema Interamericano, por ejemplo, la relación entre el derecho al desarrollo y el artículo 26 de la Convención Americana. La protección de los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales remite a la Carta de la OEA y a su concepción del desarrollo integral, lo que permite establecer conexiones entre ambos conceptos. También existen referencias en otros sistemas regionales.


La Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos reconoce expresamente el derecho al desarrollo en su artículo 22, mientras que instrumentos y declaraciones adoptados en Asia y dentro de la Organización de Cooperación Islámica también han incorporado referencias a este derecho.


Estas experiencias muestran que, aunque su nivel de reconocimiento jurídico varía entre regiones, el derecho al desarrollo ha adquirido una presencia creciente dentro del derecho internacional de los derechos humanos.



¿Puede convertirse en un tratado internacional?


Uno de los desarrollos más importantes actualmente es la discusión de un proyecto de Pacto Internacional sobre el Derecho al Desarrollo.


La propuesta fue concebida como un instrumento que complementaría los dos grandes pactos de Naciones Unidas: el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales.


Actualmente existe un proyecto que ha sido discutido y cuya eventual adopción depende de las negociaciones entre los Estados miembros de Naciones Unidas.


Su posible aprobación sería especialmente relevante porque permitiría avanzar desde el marco principalmente declarativo de 1986 hacia un instrumento internacional jurídicamente vinculante. Sin embargo, también plantea preguntas importantes sobre cuáles serían exactamente las obligaciones de los Estados y cómo funcionaría la cooperación internacional necesaria para garantizar este derecho.




¿Las obligaciones son inmediatas o progresivas?


El derecho al desarrollo incorpora obligaciones tanto inmediatas como progresivas. Los Estados tienen deberes de respeto y garantía: deben abstenerse de obstaculizar el ejercicio del derecho y, al mismo tiempo, adoptar medidas positivas para facilitar su realización. Algunas obligaciones pueden requerir una implementación progresiva.


Sin embargo, otras son inmediatas, particularmente aquellas vinculadas con principios fundamentales como la igualdad y la no discriminación.


La Declaración también concede especial importancia a la cooperación internacional. Esto introduce una dimensión adicional: la realización del derecho al desarrollo no depende únicamente de lo que cada Estado haga dentro de sus fronteras, sino también de las relaciones de cooperación que existan entre países desarrollados y países en desarrollo, así como de esquemas de cooperación norte-sur, sur-sur y triangular.




Desarrollo significa poder participar


Quizás la idea más importante del derecho al desarrollo sea también una de las más sencillas: el desarrollo no puede definirse exclusivamente desde fuera de las comunidades a las que pretende beneficiar. No se trata solamente de alcanzar determinados indicadores económicos.


Se trata de crear las condiciones para que las personas y los pueblos puedan participar en las decisiones que determinan su futuro, contribuir activamente a ese proceso y disfrutar de sus beneficios.


A cuarenta años de la Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, uno de los principales desafíos continúa siendo precisamente lograr que este derecho sea conocido y apropiado por quienes son sus titulares. Porque hablar del derecho al desarrollo significa, en última instancia, preguntarnos quién decide qué significa vivir mejor y quién participa en la construcción de ese futuro.





Episodio de Podcast


Invitada de hoy


Juana Maria Ibañez es la Presidenta del Mecanismo de Expertos sobre el Derecho al Desarrollo. Tiene más de 20 años de experiencia profesional y académica en derecho internacional de derechos humanos y un doctorado en derecho internacional.




Transcripción



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Sobre La Profe 

¡Hola! Mi nombres Patricia Tarre Moser. Soy abogada especialista en Derechos Humanos con más de trece años de experiencia.

 

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